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viernes, 21 de octubre de 2016

KADHAFI, EL LOCO

Ya se sabe que el líder libio Muamar Kadhafi -electo en febrero de 2009 jefe de la Unión Africana, la ex Unión de Estados Africanos- fue derrocado y ejecutado porque estorbaba a los intereses occidentales: quería crear un Banco Central Africano, con sede en Abuja, capital de Nigeria, un Fondo Monetario de Africa y una moneda africana (para los "Estados Unidos de Africa"), desligada del dólar y del euro. Seguramente a muchos les puede haber parecido delirante y hay quien dice que la muerte de Kadhafi fue quizá merecida, según lo afirmó Maruan Soto Antaki en Pensar Medio Oriente.
       De acuerdo con el recuento de Chris Welzenbach en Counterpunch, Kadhafi previamente buscó aminorar las tensiones con Occidente y cometió un error: aportó más de 50 millones de euros en fondos secretos para la campaña electoral de Nicolas Sarkozy en Francia, algo prohibido por la ley francesa. Esta información fue confirmada con documentos por Mediapart hace poco, el 11 de septiembre de 2016: el encuentro entre el líder libio y Sarkozy se remonta al 10 de diciembre de 2006.
        Hay que poner atención a las fechas, puesto que los tratos con Sarkozy fueron previos a la iniciativa africana de Kadhafi. ¿Qué intereses podía afectar una moneda africana? Muy en concreto, los del franco CFA (franco de la Comunidad Financiera de Africa), por ende los del comercio y las finanzas francesas en su "patio trasero" ex colonial. El 19 de marzo de 2011, Sarkozy dió la orden de establecer la "exclusión aérea" en Libia y de atacar. Claro, siguieron los estadounidenses en la agresión, pero algo había pasado con Sarkozy, hoy involucrado en Francia en no menos de nueve procedimientos judiciales, inculpado por "corrupción activa", "tráfico de influencias" y fraudes al fisco que involucran a Bernard Tapie y la directora-gerente del Fondo monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. En efecto, Sarkozy se olvidó muy pronto de la amistad con Kadhafi cuando lo que estuvo en juego fueron los intereses económicos del imperialismo francés en Africa. Lo mismo le había pasado antes al líder iraquí Saddam Hussein, atacado y rematado cuando quiso empezar a vender petróleo en euros y no en dólares (¿hay que recordar que en Panamá, Manuel Antonio Noriega estaba en tratos con los japoneses contra los estadounidenses para la ampliación del Canal?). Por lo visto, Occidente no es muy tolerante con los intentos por zafarse del dólar y satélites. Para el resto, como lo ha escrito Luis Casado en el portal de Alainet ("El programa de los granujas"), cuando mandan los medios financieros da un poco igual que gobiernen Jerry Lewis, Bernard Madoff o Sarah Palin (una tipa que hablaba de apretar botones nucleares sin que nadie se incomodara). Después de todo, mucho menos delirante y mucho más apegada al sistema, la generala Orwell logró salir indemne del escándalo de los Saving and Loans (estafas financieras en el gobierno de Arkansas en los años '70), por 160 mil millones de dólares (Whitewater) y de otros (Filegate, por ejemplo). Habría que ver cómo se comporta si Rusia y China aspiran a una mayor independencia monetaria/financiera. Convirtiendo seguramente en "parias" a estos países y en "delincuentes" a sus líderes, para que tengan, siguiendo la lógica de Soto Antaki, un fin merecido.
       Según lo reveló recientemente el portal francés Agoravox, frente al rechazo del gobierno de Damasco, capital siria, ante un proyecto de gasoducto (para beneficio de Qatar), Nicolas Sarkozy -otra vez- le dijo a Bashar al-Assad, el villano de los sátrapas "vamos a poner a su país a fuego y sangre". No es delirio, ciertamente, aunque tampoco de alguna especial finura.