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lunes, 17 de octubre de 2016

UNION SOVIETICA: DESPUES DE LA OPERACION DROPSHOT

La Web está llena de información al respecto. Después de lanzar dos bombas atómicas sobre Japón, desde 1945 Estados Unidos estuvo preparando un ataque nuclear contra la Unión Soviética. En 1949, el presidente estadounidense Harry S. Truman preparó la Operación Dropshot (algo así como "descontón"), mediante la cual, el 1o de enero de 1950, Estados Unidos debía lanzar 300 bombas nucleares contra la Unión Soviética, en particular contra las principales ciudades de ese país, además de arrojarle 250 mil toneladas de bombas convencionales. El 3 de septiembre de 1949, un bombardero estadounidense B 29, en misión en patrulla sobre la parte septentrional del Pacífico, detectó en pruebas de aire una radiactividad superior a la normal: la Unión Soviética acababa de dotarse del arma atómica y al poco tiempo, de paso, Truman tuvo que disuadir a Douglas MacArthur de usar la bomba atómica en China.
       A partir de entonces, sin renunciar a la ocasión de un golpe nuclear, Estados Unidos estableció las directrices de la "guerra psicológica" contra la Unión Soviética, que Allen Dulles, director de la Central de Inteligencia Americana (CIA) entre 1953 y 1961, describió así ( The Craft of Intelligence). El "milagro" de posguerra en Occidente y el agotamiento soviético hicieron el resto:
       "Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios -decía Dulles- a los denominados artistas que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo y la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y, ante todo, el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor. Solo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una situación de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarlos, desacreditarlos y señalarlos como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos".
       La verdad es que funcionó. Como descripción del modo de comportamiento de una parte de la burocracia soviética y de la propia población, terminada la reconstrucción de posguerra, pues lo que dice Dulles no está mal. Son los "valores" que una parte de los soviéticos estuvo dispuesta a comprarse creyendo que el precio sería mínimo, destruyendo para  "ir ahorrando" todo lo heredado (como se hace hasta hoy, con el primer ministro Dmitri Medvedev a la cabeza). El hecho de que el costo de entrar a Occidente pareciera menor (al menos al del sacrificio de la segunda Guerra Mundial y unas pocas décadas anteriores) llevó a la creencia de que tirarlo todo por la borda no traería ninguna consecuencia ni negativa, ni consecuencia en sí; al fin y al cabo, el Estado jrushoviano-brezhneviano lo había ofrecido todo gratis, sin siquiera iniciativa privada, salvo de manera muy limitada, y faltaba nada más ingeniárselas para entrar con la misma creencia en "el mercado", "la civilización" y la "sociedad". Así ocurrió hasta los años '90 del siglo pasado y sigue sucediendo en franjas no desdeñables de la población rusa. Por razones a la vez internas y externas, Dulles ganó. Y de paso, describió muy tempranamente las causas de la decadencia occidental. Basta releer el parrafito para ver que Dulles hablaba sin quererlo de Occidente. ¿O no?