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miércoles, 12 de octubre de 2016

RUSIA: UN DESASTRE SOCIAL QUE PERSISTE

Las cifras del desastre social ruso siguen siendo elocuentes.
      A raíz de una mayor crisis empujada desde afuera, en grueso los ingresos monetarios reales de la población han caído y hay un 22 % de hogares con retraso de pago. El número de pobres aumentó en 3 millones desde el año 2015 para llegar hasta los 19 millones de personas (60-70 % familias con niños).
     Algunas cifras de descomposición social llaman la atención por los contrastes. El número de alcohólicos sigue siendo alto, 5 millones de personas (3,4 % de la población, eso sí, por si alguien cree que Rusia es un país de borrachines), y en 2015 las muertes por alcoholismo ascendieron a 500 mil. Son usuarios ocasionales de drogas cerca de ocho millones de personas y usuarios activos y regulares, tres millones, una cifra alta. Rusia tiene cifras de contagio por VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) superiores a Kenia o Camboya (1 millón de casos registrados en Rusia en 2016). Asimismo, el número de abortos en Rusia sigue siendo el más alto del mundo, aunque cayó muy drásticamente desde los años '90, desde alrededor de 4 millones hasta cerca de 900 mil en 2013.
       Mientras una parte de la población pasa aprietos serios, la élite sigue sacando el dinero del país. En el año 2014, aumentaron los fondos retirados de la Federación Rusa para alcanzar los dos mil millones de dólares. Hay 536 familias que poseen más de 100 millones de dólares (el quinto país más grande del mundo en multimillonarios, lugar 13 en 2013 con 213 mil personas). El mercado interno ruso sigue invadido de productos importados, entretanto (40 % del mercado), desplazando desde los años '90 unos 24 millones de puestos de trabajo.
       El portal Nakanune.ru. que citaba hace poco estas cifras, da cuenta de que se ha tenido que recurrir a la Iglesia para ver si hay modo de revivir algo de espiritualidad en la gente. Las élites rusas están en el estado del siglo XIX: con la idea de que uno "se enriquece como sea", para estar en la ociosidad y no devolver nada al país que crea la riqueza. "La clase política actual del país, como hace 100 años, no quiere asumir la responsabilidad por el desarrollo del país", observa el portal citado. Hay un fuerte grado de inconsciencia e irresponsabilidad entre buena parte de la población rusa que sigue "agarrando" con la creencia igual a la de la élite: "después de mí, el diluvio".