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sábado, 1 de octubre de 2016

ECUADOR: LA SUCESION

Ya se conocen los nombres de quienes contenderán por Alianza País en las próximas elecciones ecuatorianas: Lenín Moreno y Jorge Glas.
     En una reciente entrevista para RT (Russia Today) en Español, a cargo de Eva Golinger, el mandatario saliente, Rafael Correa, reconoció involuntariamente haber sido "cocinado" por líderes progresistas de otros países latinoamericanos -el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Lula y el boliviano Evo Morales- para que la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se quedara en la parálisis por la necesidad del voto unánime (en vez de mayoritario). Correa ha reconocido que estuvo a punto de no firmar el Tratado de Unasur en 2008 -de no haber sido por el desayuno con los tres bocones- y el tiempo le dió la razón: como acostumbrado, esta iniciativa, como el Banco del Sur y la moneda sudamericana (SUCRE, Sistema Unitario de Compensación Regional), se quedaron en palabras hechas para evitar concretar (del mismo modo en que los tres del desayuno con Correa deben haber hablado para "marear el punto" y salirse con la suya, como se acostumbra en América Latina al "acordar").
    Correa nunca fue bien visto en Cuba (Fidel Castro lo trató desde un principio despectivamente), y tuvo el buen gusto de no participar en las rondas de visitas al Castro retirado (Evo Morales podría ir terminando con este ritual). Tiene razón el mandatario ecuatoriano, economista de sólida formación, al recordar que el "despegue" de un país hacia un desarrollo sólido puede tardar incluso unos 30 años (Alianza País llegó al poder en 2006). Correa ha tenido la visión de fomentar la educación y las posibilidades de transferencia de ciencia y tecnología (centro Yachay) para facilitar el despegue. Faltan algunas otras condiciones -quedaría por ver qué sucede con la tenencia de la tierra, ya que una Reforma Agraria exitosa suele ser otra condición del verdadero desarrollo-, incluida la institucionalización del proceso, que no puede basarse, a la cubana o la venezolana, en la "agitación de masas" permanente. El problema de cuadros podría haberse resuelto ya favorablemente si se toma en cuenta que, como lo señaló en entrevista reciente la Secretaria Ejecutiva de Alianza País, la cuencana Doris Soliz, esta agrupación cuenta con un récord de un millón 300 mil miembros (para un país de 16 millones de habitantes). Cualquiera puede consultar la página de Alianza País en la Web y percatarse de que no es una organización populista (para empezar, hay un formato de denuncia de actos de corrupción), porque no hay corporativización de las masas: no se les otorgan sus derechos como favores.
        Morales tuvo la suerte en Bolivia de que se le impidiera la reelección, aunque este otro país sudamericano cuenta con una buena base para el desarrollo de seguir por la senda progresista. Correa deja a Ecuador con un IDH (Indice de Desarrollo Humano) considerado como "alto" (lugar 88 de 143), lo que sumaría al mismo Ecuador a una lista en la que figuran Uruguay y Costa Rica (también está Cuba, cuya suerte no está decidida y dependerá de la institucionalización que consiga legar el actual mandatario "pulguita", Raul Castro), además de México, Panamá, Colombia y Perú. En términos generales e ingenuidad aparte, Correa dejará un país en muy buenas condiciones para "vivir bien", así sea -lo dijo el mismo mandatario ecuatoriano desde el principio- sin opulencia. Queda en febrero próximo la decisión en manos de la mayoría ecuatoriana.