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miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿BOLIVIA MARCA LA DIFERENCIA?

A raíz de la derrota del oficialismo en Venezuela, el mandatario boliviano, Evo Morales, pidió una "profunda reflexión". Es imposible saber si tendrá lugar: la costumbre en la izquierda latinoamericana es ahogar todo debate en verborrea.
     Por lo demás, la bala le pasó silbando a Morales. En un escándalo conocido como caso del "Fondo Indígena", la justicia boliviana descubrió el desvío de una partida presupuestaria (que terminó en cuentas particulares) destinada a financiar proyectos de desarrollo para organizaciones sindicales y campesinas: hubo 49 obras "fantasma" por casi 7 millones de dólares. La diferencia está en que el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, afirmó que "la justicia tiene que actuar de manera independiente, sin ningún tipo de influencia de nadie. No se olviden que quien denunció el tema fue el gobierno y pedimos que se convoque a quien se lo deba hacer". Difícilmente ignora el gobierno boliviano que la corrupción de dirigencias populares -un problema que existe- ya ha costado votos, como sucedió en El Alto.
     Entretanto, en vez de desperdiciar recursos, Bolivia es, junto con Ecuador, uno de los pocos países latinoamericanos que se ha tomado el desarrollo en serio. Según el portal venezolano de América XXI,  Bolivia ha conseguido poner en marcha tres plantas separadoras de hidrocarburos que son las más grandes de América Latina (entre ellas, la Planta Separadora de Líquidos Carlos Villegas, en Yacuiba, al sur del país sudamericano). Por cierto que al inaugurar una de las plantas, Evo Morales específico que no es ningún "regalo". Las plantas permitirán exportar productos de industria petroquímica y GLP, pero se abrirá igualmente la posibilidad de producir fertilizantes mediante una Planta de Amoniaco y Urea en Cochabamba, a inaugurarse el año próximo, y para satisfacer demandas de la agricultura interna -además de exportar. También se crearán complejos de producción de plásticos (etileno-polietileno y propileno-polipropileno) y se tiene planeada la construcción de plantas hidroeléctricas, geotérmicas y de litio, aprovechando las enormes reservas del salar de Uyuni. De este modo, Bolivia ha sabido sacar partido productivo de la nacionalización de hidrocarburos para crear un sector clave para un proceso industrializador.