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domingo, 13 de diciembre de 2015

VENEZUELA: LAS COSAS HAN LLEGADO DEMASIADO LEJOS

No es ningún secreto que, junto con rechazar el imperialismo, la izquierda latinoamericanista no quiere demasiado al capitalismo en lo que tiene de positivo, y lo rechaza no desde adelante, el socialismo, sino con frecuencia desde atrás, las "costumbres" de lo "nuestro" que son las del criollo con poder y las del subdesarrollo vuelto dizque cultura. En primer lugar, a veces capitalismo también es, junto con explotación, una correcta función pública, meritocracia, la estabilidad de instituciones impersonales, la aplicación de la ley para todos y el trabajo bien hecho. En segundo lugar, queda por entendernos sobre "lo nuestro". no siempre es popular y suele ser el contubernio para robar, el nepotismo en la "gran familia", la malicia para trepar en lugar del mérito, el reiterado abuso de autoridad en las "instituciones" (que apenas llegan a instancias), la imposibilidad de hacer valer las leyes para todos, el rechazo al trabajo bien hecho y otros "usos" del criollismo. Guste o no, en América Latina hay clases. No son las del presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Diosdado Cabello, que ha decidido heroicamente no pactar con una "burguesía" (así la llama él) que sólo existe en su cabeza. El ex ministro chavista (de Educación) Héctor Navarro ha dicho recientemente -en medio de tentativas para callarlo con grupos de choque que en algo recuerdan las prácticas de la oligarquía criolla- que lo que hay en Venezuela, además de capitalismo de Estado y corrupción (con un nepotismo galopante y desvergonzado por doquier en la "administración"), es muy simple: vagabundería.
       El asunto no pasaría de improvisación y bravuconería al estilo cubano o nicaraguense si no fuera porque, entre el año 2003 y el 2012, unos 300 mil millones de dólares "desaparecieron de las arcas de la nación" (sobre una entrada de un billón de dólares y un gasto de 600 mil millones de dólares en misiones, hospitales, viviendas y otros proyectos), de acuerdo con Navarro, mientras que la banca estadounidense (Morgan Guaranty Trust, Chase Manhattan) registró el ingreso desde Venezuela de 200 mil millones de dólares: no lo hizo la oposición, sino la corrupción chavista con sus "sobreprecios" (en la carne, los bombillos, etcétera) y el escaso control en la asignación de divisas (Cadivi-Comisión de Administración de Divisas/hoy Cencoex-Centro Nacional de Comercio Exterior). Nadie fue castigado por este saqueo. Cuando en el año 2011 se trató de aprobar una Ley Anticorrupción, fue frenada por la actual primera dama y "primera combatiente", Cilia Flores, cuya colección de familiares en la administración es, según las malas voces, casi como la de zapatos que tenía Imelda Marcos (un par para cada ocasión). Dicho sea de paso, según Navarro los actuales dirigentes venezolanos no saben de política: la manejan "como un pelotón". y no hay formación ninguna.
      En medio de la improvisación ha imperado el rentismo de "grupos que hicieron fortuna", según Navarro, y que, al parecer, a la usanza de la oligarquía criolla de siempre, sacaron el dinero del país sudamericano y no invirtieron en nada productivo. Por cierto, Lula, el ex presidente brasileño y demagogo patológico, se jactaba hace poco en entrevista al periódico español de mayor venta en el mundo de haber creado una nueva clase media de millones de consumidores, como si consumir fuera el gran objetivo por alcanzar. Unos dedicados a la renta, otros al consumo: como escribió Raúl Cebiche,  "el mundo nuevo, el socialismo o como se llame,  es fruto del trabajo, del esfuerzo cotidiano, no del reparto de lo que existe. Pero el trabajo tiene sus reglas que la cultura rentista no comprende, ni está dispuesta a aceptar". Está dicho de manera impecable
       Fidel Castro, el mismo bribón que dijo que "nadie sabe qué es el socialismo", hizo por su parte lo que debiera considerarse como la maniobra -siempre, la maniobra- más ridícula del año: felicitó al presidente venezolano Nicolás Maduro por su "brillante y valiente discurso" la noche del 6 de diciembre. !Hombre, felicidades, has sufrido una espléndida derrota!