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miércoles, 16 de diciembre de 2015

ESPAÑA: YES, WE PODEMOS

En Francia, el Partido de Izquierda, encabezado por el socialista Jean-Luc Mélenchon, ha querido en algún momento imitar a la agrupación española Podemos, de Pablo Iglesias (y a los griegos de Syriza), y creerse entre otras cosas que América Latina está a la vanguardia de un gran cambio de época. Mélenchon hizo alguna vez una corta gira por algunos países sudamericanos y luego llevó a Francia al uruguayo vedette, José Pepe Mujica. Iglesias ha seguido declarando que para él las relaciones con América Latina son "estratégicas".
     Fuera de algunos puntos de política social, la especialidad de Mélenchon son las vaguedades, del tipo "Otra Europa es posible", no muy distintas de las del Frente Nacional que, siguiendo el artículo 48 del Tratado de la Unión Europea (UE), quiere "renegociar" con 28 países  a saber qué (el artículo supone que una  modificación se haga por unanimidad, lo que se antoja difícil entre 28).
     Desde luego que "otra cosa es posible", sobre todo sin definirla nunca, y Podemos ha demostrado que entretanto se puede gestionar lo existente, seguramente porque "otro reparto es posible". Por lo pronto, Unidad Popular-Izquierda Unida ha preferido ir a elecciones con otro candidato, Alberto Garzón, mientras que Iglesias fue a entrevistarse recientemente con el embajador estadounidense en España, Míster James Costos, feliz de encontrarse con alguien de familia "humilde" y de ofrecerle entrevistas con congresistas estadounidenses. Podemos bien podría ser "yes, we can". Desde hace algo así como un par de décadas, hemos aprendido que "otro mundo es posible", que "otra izquierda es posible" y que "otra Europa es posible", todo sin tocar los grandes intereses económicos y sociales existentes -no lo fueron ni en Venezuela, ni en Brasil ni en Argentina. Que España tenga otros problemas es algo que Iglesias "sortea", como en el problema catalán: si Cataluña, como Escocia hace algún tiempo y en su momento la Liga Norte italiana (que ahora resulta amistosa hacia Vladimir Putin, mandatario ruso) y el Vlaams Blok belga, persevera en irse, seguirá resquebrajándose el Estado y Europa pareciéndose al mundo del lander alemán, en aras de esa alianza singular entre Estados Unidos y Alemania para convertir a Europa en una colección de "pequeños feudos" sin otro poder que el de agarrar "algo" de los fondos de la UE y declarar a la señora Angela Merkel -canciller alemana- "la mujer más poderosa del mundo".