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martes, 29 de diciembre de 2015

LA FAMILIA ESTADOUNIDENSE: LIBERTAD BAJO SUBSIDIO

Ante la crisis del Estado nacional y lo que podía contener de fomento de la educación, la cultura, el civismo y la ética, algunos se han refugiado en algún tipo de "identidad", de clan, de tribu, de raza, de etnia, de religión, etcétera. Donde estos elementos no tienen tanta fuerza, la gente ha decidido recitar, de un tiempo para acá, que lo más importante es "la familia". Sin embargo, en un país como Estados Unidos, dicho sea para quienes admiran a la Hillary, la familia no tiene nada que ver con lo que fue en el pasado.
       Como lo señalaba hace poco un reportaje de Pravda.ru sobre la familia estadounidense, todavía hasta la segunda posguerra y antes de la crisis el hombre parecía tener un papel central, así cambiara de trabajo, ya que siempre lo encontraba, y por otro lado la mujer estaba más tiempo en casa y menos "emancipada". Podría agregarse que desde la familia, hasta cierto punto todavía se proporcionaba a los hijos educación, civismo y ética. Hoy, las cosas han cambiado y se han acentuado los defectos latentes en la posguerra: regalándoles todo, a los hijos se los compra, en vez de formarlos (educarlos y darles capacidad cívica, ética y afectiva), sobre todo en un mundo lleno de objetos. No se prepara a los hijos para la vida: se los "deja en libertad" porque se considera esta "libertad" lo más preciado. Este acto de compra -que enseña al vástago a venderse- se acompaña de la idealización de la infancia como la etapa "más feliz de la vida" y los padres compran también así irresponsabilidad (es decir que el "estado más feliz" es aquél en el cual se es completamente irresponsable). El hijo que se ha vendido no tendrá ninguna demanda seria ante la vida, pero tal vez habrá "aprendido" a "ofertar" para que el comprador "le llegue al precio" -el de un niño(a) mimado(a).
      El hombre, si tiene la suerte de tener trabajo (a diferencia de la seguridad en la posguerra), está reducido a comprador, el que provee a los hijos y a la esposa, pero sin derecho a ninguna autoridad (la ofensiva de moda es contra el "patriarcado eurocentrista"). Sin voz, el hombre es algo entre un cajero automático y una mascota con derecho a croquetas, si bien le va. Un hombre de mediana edad, blanco y trabajador, responsable de una familia, no tiene ningún derecho ni "programa universitario de género": calladito se ve más bonito e incluso, si además de dar dinero no mima cada cinco minutos a los demás en sus caprichos, puede tener que aguantarse que lo traten de "idiota afectivo".
     La "mujer a la gringa", que trabaja, es según Pravda.ru lo que se ostenta en la serie +Sex and the city, la mujer que goza también de toda la "libertad", que delega en otros los asuntos familiares y en las noches va al restaurante o al bar, si es posible en busca de lo que se llama muy gentilmente "una aventura", prueba de éxito: ella paga, ella hace por lo tanto "lo que le da la gana" sin reparar en nadie más. Según Pravda.ru, el asunto ha llegado tan lejos que prácticamente esta mujer emancipada está en capacidad de significarle al hombre que no lo necesita o incluso que no se necesita de un hombre para tener una familia.
     Esta familia convertida en un gran acto circense que da la impresión de servir de "tranquilizante emocional" -y donde todos deben ser "niños felices", el señor y la señora incluidos, puesto que hay "mucha diversión" y cada quien tiene su televisor de plasma en su cuarto- es en realidad un lugar en el cual, salvo el hombre de la casa/proveedor, cada quien jala en cualquier dirección según se lo dicte "su libertad" y el capricho del momento, unos porque son niños y la otra porque, ganándose la vida, "puede hacer lo que quiera" con "su" dinero. En vez de educación, civismo y ética, este tipo de familia da entrenamiento -y entretenimiento, en vez de cultura- para esa "libertad" que consiste en llevar todo asunto de la vida según el antojo y a todos según el capricho, eso sí, subsidiado, porque un marido es un negocio. Cualquier otra cosa que no sea fun (o luego "sexo, droga y rock and roll") es considerada "coerción contra las libertades".