Páginas: para información y análisis, se recomiendan los sitios Counterpunch-The 4th Media-Globares

martes, 15 de diciembre de 2015

FRANCIA: TRES (O MAS) DECADAS DE DESCALABRO POLITICO

Tres décadas es un decir, porque las cosas en Francia se pudrieron muy rápido después de la revuelta de 1968 y en los años del "gran relajo" (1969-1972), cuando era primer ministro Jacques Chaban-Delmas y había dinero: en esos años y hasta 1974 fue presidente Georges Pompidou, antiguo gerente de la familia Rothschild.
      La fiestecita del dinero terminó a comienzos de los '80, pero todavía faltaba que el presidente socialista Francois Mitterrand jugara sus cartas: él y su asesor Jacques Attali decidieron que era el momento de abrirle las puertas al Frente Nacional (FN), sobre todo en los medios de comunicación masiva, y luego en las elecciones, pasando a la fórmula proporcional. Mitterrand, un personaje de pasado oscuro (protegido incluso hasta los años '70 por René Bousquet, Secretario General de Policía del régimen colaboracionista de Vichy), apuntaba, dándole fuerza al FN, a restarle bases al Partido Comunista (lo que funcionó muy rápido, sobre todo por la inutilidad del secretario general de ese partido en aquel entonces, Georges Marchais) y a dividir a la derecha (lo que ha funcionado hasta el domingo pasado con Nicolas Sarkozy, ex presidente del que no se sabe nunca hasta donde recogerá las supuestas"ideas"del FN). El FN consiguió lo que siempre ha buscado: que una clase política entregada a la "mundialización" se uniera en torno al "ahí viene el coco" (el FN) y no a ninguna idea o programa para sacar al hexágono del marasmo.
     El líder de la Unión Popular Republicana, el inspector de finanzas Francois Asselineau, ha demostrado sin problemas que, frente a los "mundialistas", el FN no tiene nada de "patriota".
     -cada vez que le preguntan por su supuesto anhelo de salir de la zona "euro", Marine Le Pen (hija del líder original del FN, Jean-Marie Le Pen, hoy expulsado de esa agrupación) se pone a titubear (igualito que Syriza en Grecia), cuando para la salida basta invocar el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea ("todo estado miembro puede decidir conforme a sus reglas constitucionales retirarse de la Unión".)
     -La señora Le Pen jamás ha mencionado posibilidad alguna de salir de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN (¿y apoya al mandatario ruso Vladimir Putin?)
     -La señora Le Pen, quien se ha autonombrado por momentos "gaullista" (De Gaulle sacó a Francia del comando militar de la OTAN, por cierto), no lo es: la extrema derecha francesa nunca le perdonará a De Gaulle el haber aceptado la independencia de Argelia (donde peleó con la Legión Extranjera Le Pen padre, acusado además de torturador)..
     -Para más señas, Marine Le Pen ha estado en varias ocasiones en Estados Unidos, por ejemplo en un acto de gala de la revista Time , con tapete rojo en el Lincoln Center y entre "las 100 personalidades más influyentes del mundo".
     -Como además Marine Le Pen es anti-inmigrante únicamente cuando se trata de musulmanes (compara la plegaria del islam en la calle con la "ocupación nazi"), ha hecho un aporte invaluable al "choque de civilizaciones" que tanto busca Washington para debilitar a Europa (dicho sea de paso,salvo uno, belga, los perpetradores de los atentados terroristas recientes en París eran todos de nacionalidad francesa).
      Todo este teatro guiñol político sirve para no abordar los problemas más serios y dejar intacta a una clase política vasalla de Estados Unidos (Sarkozy se mostró ferviente admirador de George Bush Jr., el actual mandatario socialista Francois Hollande fue hace poco a Washington para que le dijeran Nous sommes tous francais- "todos somos franceses" y acto seguido lo despacharan con algo así como "ya véte porque tenemos cosas más importantes qué hacer ", como perdonar a dos pavos por el Dia de Acción de Gracias).
      Junto al desempleo y la desindustrialización, los problemas más serios se encuentran en un grave descalabro de la educación, que ignora cada vez más los valores de la república (cuando no los valores a secas), y del servicio público. Nótese que en la protesta (contra la actual reforma de los colegios y de la enseñanza en general), por parte de los llamados "seudo-intelectuales", nadie ha tenido -ni Marine Le Pen, por cierto, dizque defensora de la república- el mal gusto de sacarle a la ministra de la Educación Nacional, Najat Ballaud-Belkacem, su origen marroquí (nació en Beni Chiker, región del Rif en Marruecos), como tampoco nadie le recordó a la actual alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, de padres españoles (su nombre era en un principio "Ana"), su origen gaditano (nació cerca de Cádiz, en España). Hidalgo, quien declaró que "Paris estaba de pie", tuvo tal vez mucho más decoro que más de un funcionario francés que se apresuró a declarar que "Paris es una fiesta", como si Francia fuera un Bataclán. El racismo de los franceses parece en todo caso menor que el de los policías estadounidenses dispuestos cada vez más a dispararle a un negro o un mexicano sin ceñirse a la ley.
      En la actual "región Francia" de Estados Unidos, más que racismo, lo que tiene un francés promedio, de clase media para arriba, es la misma tendencia del estadounidense  -con idéntico "plus" de insolencia- a preguntarse en cada relación personal, la que sea: "¿en cuánto me va a salir?"
      Dicho sea de paso, algunos rusos -que ya han simpatizado por ejemplo con Silvio Berlusconi, hoy ex mandatario italiano- podrían elegir un poco mejor a sus amistades y dejar de creer, como el primer ministro Dimitri Medvedev, que están tratando en Europa con lo más granado del "mundo civilizado".
      Tampoco queda claro si haber lanzado como candidata  a la región PACA (Provence-Alpes-Cote d'Azur) a Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de la señora, es algo que deba tomarse en serio: la niña nació en diciembre de 1989. Debe ser que el dinero es cada vez más  endogámico: Bush padre, Bush hijo y Jeb Bush, William Clinton y Hillary Clinton, el patronato de la "sociedad Le Pen" pone el ejemplo. Y mientras tanto, Francia sigue en pleno deterioro. En esta asfixia, tal vez el Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon (alguien que siempre parece listo a morder) consiga una bocanada de aire fresco en las elecciones del 2040.