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miércoles, 9 de diciembre de 2015

VENEZUELA: ¿HASTA LA DERROTA, SIEMPRE?

Da bastante pena leer a más de un intelectual insistir en que en Venezuela las cosas siguen para adelante después de las elecciones legislativas de este pasado 6 de diciembre y que todo es "contraofensiva de la derecha". Afortunadamente,los datos de esta "contraofensiva" se tienen y también se sabe lo que es esta derecha. Lo que no era tanto de esperar es que una parte de la intelectualidad de izquierda siguiera hablando de Bolívar, de Hugo Chávez y de la Historia cuando los problemas son terrenales.
     Se lo dijeron a los chavistas muchos de los mismos chavistas, por ejemplo en el portal de Aporrea (Asamblea Popular Revolucionaria Americana): para empezar, el siguiente error estaba cerca de ser la negación de lo ocurrido, es decir, la negativa a reconocer que lo del 6 de diciembre -un triunfo aplastante de la oposición- fue una derrota del oficialismo (hasta que finalmente el presidente venezolano, Nicolás Maduro, pidió la renuncia de su gabinete). !Hubo que pedir hasta este reconocimiento, el de que una derrota es una derrota! "!Por Dios, reconozcamos la derrota!", escribió por ejemplo Reinaldo Quijada.
      Lo demás es bochornoso y se asemeja en más de un aspecto a lo que ha sucedido en grande en Brasil y que sucedió en cierta medida en Argentina: corrupción. En Venezuela llegó hasta el nepotismo con el otorgamiento de cargos a la familia de Diosdado (Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, a quien lo del 6 de diciembre increíblemente le pareció "solo un tropiezo"), únicamente por ser familia de Diosdado. y la vicepresidencia a Jorge Alberto Arreaza, solo por haber sido yerno de Chávez (esposo de la hija de éste, Rosa Virginia). No es nada más cuestión de la actual primera dama, Cilia Flores, vapuleada desde la oposición por un increíble nepotismo en la administración de la Asamblea Nacional (aunque Flores no abundó en el asunto). Las críticas al nepotismo de Cabello o al cargo de Arreaza llegaron ahora desde las filas del chavismo.
       En el portal de Aporrea, un columnista como Moisés González se dió vuelo describiendo asuntos como éste: "¿Hasta cuando un Ministro de Economía que no toma ni una sola medida económica?", o"¿Hasta cuando un Ministerio de alimentación y agricultura que tiene 3 años prometiendo cosechas, y ni caraotas ha podido sembrar?". El nepotismo se ha acompañado de una total ineficiencia económica.
      El gobierno venezolano no impidió tampoco que los presos siguieran ordenando secuestros desde las cárceles ni que se gastaran los presupuestos de cultura en raperos y reggaetoneros de mala muerte.
      La vida parasitaria de muchos altos cargos bolivarianos no es un secreto, mientras para el pueblo la política es de un asistencialismo que regala viviendas, taxis, equipos electrónicos, cocinas y hasta comida (mientras los precios del petróleo lo han permitido) para crear clientelas como herramienta política, según Javier Antonio Vivas Santana, siempre en Aporrea.
      La actual Venezuela no está construyendo ningún socialismo, pero tampoco es capaz de hacer un capitalismo mínimamente serio, con instituciones y leyes impersonales y una economía que funcionen y forjen ciudadanos. A lo sumo, es el recurrente "capitalismo de compadres" que le "enseña" al pueblo o a quien se deje a imitar las peores costumbres de la oligarquía (nunca ha sido una burguesía) que ahora arrasa en las elecciones. Ni siquiera hay "boliburguesía" ("burguesía bolivariana") ni proceso "burgués" (incluso contra lo que ha llegado a sostener Heinz Dieterich), sino una incapacidad casi patológica para salir de costumbres oligárquicas que se confunden tanto con "cultura" como con "forma de ser" e "identidad".