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miércoles, 16 de diciembre de 2015

FRANCIA, PAIS VASALLO

No hay en la actualidad en Francia ninguna agrupación política de cierto tamaño que se oponga a Estados Unidos ni a la Unión Europea (UE), que, aunque parezca extraño, son un poco lo mismo. Al final de la segunda Guerra Mundial, fue Estados Unidos quien quiso la unidad europea en Occidente frente a los soviéticos y que promovió -con dólares de la Central de Inteligencia Americana (CIA), según la diputada europea (1999-2004) Marie-France Garaud, antigua consejera de los hoy ex mandatarios Jacques Chirac y Valéry Giscard d'Estaing- a "padres fundadores" como Jean Monnet, contra la voluntad del general Charles de Gaulle, quien no quería más que una "Europa de las naciones", no una Europa federal y supranacional copiada sobre el modelo estadounidense.
     Ni siquiera el tan celebrado desembarco de Normandía (que De Gaulle no celebraba) fue asunto de "aliados". De Gaulle fue avisado a ultima hora (4 de junio, siendo el desembarco el 6 de junio) y los franceses no fueron tomados en cuenta (ni una unidad francesa debía participar). Cuando el general francés se lo reprochó al primer ministro británico Winston Churchill, este respondió que, entre el continente y los estadounidenses, siempre preferiría a los estadounidenses (para empezar, la madre de Churchill era de origen estadounidense).
      Estados Unidos no le perdonó a De Gaulle el rechazo a la instalación de los estadounidenses con su AMGOT (Allied Military Government for Occupied Territories, incluso con moneda) en suelo francés, como lo estaban haciendo en Italia y en Alemania.. De Gaulle decía del alabado Franklin D. Roosevelt, presidente estadounidense hasta finales de la segunda Guerra Mundial: "bajo sus maneras corteses de patricio, considera mi persona sin ninguna benevolencia". De Gaulle fue muy claro sobre lo que le esperaba a Francia a la vuelta de la esquina: "el gran problema, ahora que el asunto de Algeria está arreglado, es el imperialismo estadounidense. El problema está entre nosotros, entre nuestras capas dirigentes, en las de nuestros países vecinos. Está en las cabezas". Estados Unidos tampoco veía con buenos ojos que inmediatamente después de la guerra hubiera comunistas en el gabinete francés: el sistema de protección social, de jubilaciones, de seguros de salud y de subvenciones a la familia, así como las mejoras al derecho del trabajo (comités de empresa, medicina del trabajo) fue puesto en marcha entre 1945 y 1947 por el ministro comunista Ambroise Croizat.
       Actualmente, una parte de los franceses se cree californiana y del criterio de independencia frente a Estados Unidos no queda gran cosa, ni siquiera en el Frente de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon. El sistema político, que no hace gran cosa por la república ni en general por evitar la degradación del Estado, está hecho hoy para bloquear ese criterio y para que Francia sea un país vasallo (¿algún día tributario?) que a cualquier cosa contesta, como el estadounidense: "¿en cuánto me va a salir?"