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martes, 23 de agosto de 2016

LA TARDE EN QUE FUI ASSANGE

Quedamos en comer en su casa, por fin, y como salí tarde tomé el taxi, en caliente, porque además era puente y había tráfico en la salida a Cuernavaca.
      Ella ya tenía gentilmente preparada la comida, muy fina, de buen gusto, así que sin muchos preámbulos pasamos a la cocina y comimos, en caliente (es decir, antes de que se enfriara). Me contó de sus problemas familiares, también en caliente, me mostré comprensivo y me invitó a pasar de una vez a la sala, donde sonaba la típica "Llorona" de los medios intelectuales universitarios, pero en una versión agradable, por lo que pregunté, en caliente: ¿quién canta?
      Mientras tomaba mi vaso de agua, no más, surgió el plan, en caliente. Me proponía que hiciéramos un texto sobre los problemas energéticos de México pero, como al parecer era un tema sensible (y parece que de verdad lo era), me sugirió no pasar por la computadora. Ibamos a hacer algo así como un "trabajo a cuatro manos", sin la computadora de ella ni la mía, sin USB, a pura máquina de escribir, en caliente.
     Sugirió empezar por vernos para ir a correr al bosque y me soltó, en tremenda sobada del ego, sin que sea necesario agregar aquí algún comentario sobre el efecto que tuvo en la temperatura ambiente:
     -Tu puedes ser un Julian Assange.
Por un momento me vi refugiado en la embajada de Ecuador en México (seguramente en pésimas compañías), y en algún otro furtivo instante noté que el dedo de Dios reclamaba escribir su propia historia, aunque fuera haciéndose pasar por Assange. Creo que la llegada de un hijo a la casa -el jovenazo llegaba además con su novia- calmó mi imaginación, que para ese momento hacía que, además de sentirme australiano, me viera escribiendo la conclusión del famoso libro debajo de algunas sábanas.
      No encontré nada mejor que pedirle:
      -¿me puedes llamar un taxi?
      Quise huir de la fama. En caliente. Porque sentía que el prólogo ya bullía en mí y no estaba lejos de hacer, a mano y de un jalón, todo el primer capítulo.