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miércoles, 20 de abril de 2016

BEN FORD VA Y CHINGA A SU MADRE

Después de los gemelos homosexuales checos Elijah y Milo Peters, felices de ser pareja, y de algunos casos de mujeres que se casaron consigo mismas (como Yasmin Eleby en Houston, quien lo hizo en gran ceremonia, o Désirée Longabaugh, quien consumó el acto en Paris, aunque siendo originaria de Seattle), un hombre logró literalmente chingar a su madre y enorgullecerse de ello.
    El estadounidense Ben Ford encontró a su madre biológica (quien lo había abandonado por razones económicas tres décadas antes), la británica Kim West, muchos años después, cuando la segunda tenía 51 años y Ford, 32. Sucedió lo que supuestamente tenía que suceder: se enamoraron, tal vez porque Ben traía el Edipo algo atrasado. De plano, este rey de la fortuna dejó a su esposa y se fue a vivir con mamá en Michigan. Según Ben, siente "atracción sexual genética", algo explicable ahora que para la ciencia todo es genético, si bien, por suerte, este estadounidense no parece tener tías ni haber encontrado hermanas antes desconocidas (a diferencía mía, con un ADN que casi me hace caer en el dicho aquél "el que a la prima se le arrima..."). Uno nunca sabe hasta dónde se pueden alborotar los genes. Si es genético, se entiende que nadie puede alegar gran cosa: "no soy yo, es mi ADN" el que gusta del incesto. En cuanto a Kim, declaró al New Day: "estoy enamorada de mi hijo y quiero que me de un hijo". Están pensando adoptar uno, seguramente dada la edad de la señora West.
    ¿Algún inconveniente? Ninguno. El periódico e Internet dieron la noticia como si Ben y Kim estuvieran cerca de lograr una proeza: "hay historias de amor increíbles y luego está la de Kim West y Ben Ford. Esta pareja está intentando romper los tabúes más arraigados en nuestra sociedad, luchando contra viento y marea. Y no lo tienen nada fácil para triunfar". He aquí la reflexión sesentaiochera que quiere que alguien destaque "rompiendo tabúes" y "enfrentando a una sociedad conservadora", que no admite que Ben, insistamos, siente el placer genético de chingarse a su madre. Complicado, sí, porque si la sociedad manda a este jovenazo a chingar a su madre, lo va a hacer, en el acto y feliz de la vida. !Chinga a tu madre! -!Orale, ahorita vuelvo!
     Ford ha declarado: "Voy a terapia y mi psicológo sabe todo y valida mis sentimientos". Ben no ha dicho a qué escuela pertenece su terapeuta, aunque también es cierto que la gran mayoría de los psicólogos y psicoanalistas detestan cualquier represión y tienen como lema "Suéltate el pelo". Ben y Kim están a punto de que se vayan al carajo siglos de prohibición del incesto y de obligar a los antropólogos universitarios a nuevos malabares.
      A Kim también le sonríe la fortuna, puesto que puede sugerir el acto con solo insultar a su pareja (sueño de toda feminista radical, tal vez), a diferencia de Yasmin y Désirée, que tienen que conformarse con que les digan fuck you!. En una velada romántica, Kim, excitada, puede soltar: - .mi amor, propongo que luego de la última copa de vino vayas y chingues a tu madre. Encandilará a Ben, quien apurará su.Chateauneuf du Pape para chingársela.
      Ben y Kim se quieren casar y ya planean la boda. Las noticias, entretanto, parecen empeñadas en demostrar que, siendo la endogamia algo muy chic, lo mejor de nuestra vida queda en familia. Y Ben y Kim se lo han tomado muy a pecho