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viernes, 22 de abril de 2016

PAPA FRANCISCO: LA SANTA CEDE

El desdibujamiento entre lo público y lo privado ha provocado que lo segundo invada a lo primero, de tal modo que en Occidente ya se considera normal ventilar en público las preferencias sexuales. No queda ahí. Una vez que grupos como el LGBT (Lésbico Gay Bisexual Transgénero) han colocado sus preferencias sexuales en la agenda pública, torciéndole el brazo, desde lo público se hostiga de mil y un formas a lo privado.
     En un Estado laico, la religión es un asunto privado, de tal modo que, si por ejemplo el movimiento LGBT ha conseguido hacer valer lo que considera ciertos derechos (por ejemplo, el matrimonio homosexual), no está facultado para ir a buscar hacerle "manita de puerco" a una religión, la católica pongamos, llevándola a aceptar ciertas cosas. Si el Estado ha decidido por ley aceptar el matrimonio homosexual, a la religión católica no le queda más que aceptarlo, pero ante el registro civil y no en un altar. Resulta de lo más extraño que el Papa Francisco, cuando se le llega a preguntar por el matrimonio homosexual, lo condene si es algo aprobado por ley. El pronunciamiento no puede ser categórico y depende de los países. Al mismo tiempo, cuando a este mismo Papa se le pregunta por su opinión sobre la homosexualidad, es capaz de contestar: "si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?". En su extravío, Jorge Mario Bergoglio desconoce a la vez la ley (no puede expresar rechazo público al matrimonio homosexual si ha sido aprobado por ley, porque es un terreno vedado a la Iglesia y solo puede expresar un rechazo particular, en misa por ejemplo) y la religión, que sí juzga la homosexualidad. He aquí lo que dice Corintios 6: 9-10:  "¿No sabeís que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erreís. Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones...Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de los cielos". El Génesis (19) exige la condena de Sodoma. El Levítico 18-22 dice: "no te acostarás con varón como los que se acuestan con mujer". Todo lo dicho viene al cuento porque el portal ruso Nakanune.ru se preguntó hace poco, legítimamente, por qué el Papa Francisco no ha condenado la sodomía.
     En rigor, el problema, para que se entienda, no es de sexo, sino de pérdida del sentido del límite entre lo público y lo privado. En la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de 2015, el Papa Francisco hizo un discurso que fue seguido de un espectáculo, en el mismo recinto, de Shakira cantando Imagine y de Angélique Kidjo cantando de tal modo que los representantes africanos se pusieron a bailar y los cara pálida a seguir el ritmo con las palmas. ¿La ONU es un recinto diplomático o un centro de entretenimiento tipo New York City Hall  con Imagine como himno, aunque las cantantes sean embajadoras de UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la infancia)?
     Este desdibujamiento de los límites hace tanto de lo público como de lo privado un sinsentido, Así, por ejemplo, una cantante veracruzana declara que "ama a los gays porque Dios le dice que los ame", y un cantante de Estados Unidos sale del clóset al grito de "!Gracias a Dios soy gay!".  El equivalente es: "soy blasfemo por amor", o "Dios me dice que debo ser blasfema". Todo sea por formas variadas de agasajo al "principio de placer". No hay razón para que un profesor universitario del turno matutino no se presente a dar una clase de Historia de México acompañado del Mariachi Vargas de Tecalitlán y a enseñar a los alumnos composiciones de Rubén Fuentes (pienso asistir de oyente), mientras llega la evaluación comparativa con quien, en el turno de la tarde, enseña la misma materia, pero con la Arrolladora Banda el Limón de René Camacho. Nadie puede negar que son parte de nuestra Historia.
      Siendo lógicos, al final de la guerra nuclear, si la hubiera, debe aparecer Miguel Mateos cantando "Cuando seas grande". Nene: ¿qué vas a ser cuando seas grande y alguien apriete el botón? Después de todo, quien no es frívolo tiene ya que aguantarse el hostigamiento frecuente de todos los antinerds, un lobby tan poderoso como el LGBT o más, las enemigas de los "regaños" (!no eres mi papá!) y los que agreden cualquier atisbo de seriedad como si fuera prueba de "represión", exceso de "autoexigencia", "amargura", "incapacidad para relajarse" y "fluir",  "neurosis", "falta de sexo" y negativa extraña a ser cool y llevársela light.
       Que no se extrañe el Papa que los feligreses lleguen con condones al Vaticano. Es por si la santa cede. Porque en esas anda el progreso.