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domingo, 17 de abril de 2016

CUBA: RAUL, ULTIMO AVISO

En el séptimo congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) y por enésima vez, Raul Castro advirtió contra los peligros internos que enfrenta Cuba:
     -mencionó el secretismo y el vacío informativo, de tal forma que es posible pensar que detrás del teque (la cháchara) hay quienes toman decisiones para beneficio propio aprovechando la ignorancia de la población.
     -criticó la simulación, el formalismo y la falsa unanimidad, males que no son exclusivamente cubanos: en muchos lugares de Latinoamérica se impone y se simula, se resiste y se simula ("tu haces como que me pagas, yo hago como que trabajo"), se "tramita" este estado de cosas y se crea una falsa unanimidad que beneficia al que impone y calla al que no le queda más que resistir con un estilo muy femenino de "agresión pasiva".
      -de igual modo, Raúl Castro advirtió contra la propagación de la falta de compromiso y el desinterés por la vida política, asunto que de ningún modo es exclusivo de Cuba y que hace que en el mundo capitalista subdesarrollado (o incluso en Estados Unidos) mucha gente se "interese" en política únicamente si hay "de qué agarrarse" o, dicho de otro modo, "algo que agarrar".
      -la selección de cuadros presenta problemas, ya que quienes debieran seleccionar a los talentos en la cantera escogen en cambio a gente sin compromiso ni ética para cargos de responsabilidad que implican el manejo de recursos materiales, lo cual desemboca en corrupción. Si alguien cree que este es un problema de Cuba nada más, puede ver lo que sucede en la universidad pública latinoamericana: exactamente lo mismo.
       -Castro advirtió contra la propagación de la apatía, el consumismo y el individualismo, que han hecho del capitalismo, y no del socialismo, territorio del "sálvese quien pueda", si es necesario a costa del prójimo.
       -los sectores "blanco" de la ofensiva "blanda" estadounidense están perfectamente identificados: intelectuales (Raul Castro los citó en primer lugar), jóvenes, gente marginal y gente ligada al trabajo en intereses privados. La intelectualidad cubana lleva décadas esperando -como el vitalicio "sargento" Roberto Fernández Retamar, censor, literalmente, y orgulloso de haberlo sido, en particular contra personas leales aunque no incondicionales a la Revolución. El "sargento" ha sido ferozmente antimarxista, anticomunista y hombre más interesado en hacerse de poder, reputación, amantes de ocasión y relaciones que en fungir como funcionario público. Muchos -con sus señoras que ya desde los '70 se llenaban las bolsas de canapés en las recepciones diplomáticas, "recuperando" a costa del Estado algo de salmoncito o de caviar- esperan la brillante oportunidad de pasarse al otro lado sin mayor cargo de conciencia, como los hay embozados contra los "históricos" (los dirigentes de mayor edad, como José Ramón Machado Ventura), aunque Raúl Castro está ocupado en otras cosas: se retirará en el año 2018 y velará por el relevo generacional (con buena o mala suerte), lo que a la corte de Fidel no le importa, puesto que cada líder latinoamericano pareciera deber reelegirse con un Demis Roussos 's style ,ever and ever forever and ever. Dicho sea de paso, Abel Prieto, intelectual cubano, propuso "defender el socialismo con alegría", que es sin duda lo que se estila en el Tropicana y lo que los estadounidenses están esperando para que les amenicen la estadía.
     -si el trabajo y la solidaridad no perduran como valores a tener en franjas importantes del pueblo cubano (a diferencia de lo que está ocurriendo gravemente en muchos otros lugares de Latinoamérica), la mentalidad capitalista ganará y ni Raul Castro -quien reiteró en la apertura del VII Congreso del PCC su agradecimiento a la Unión Soviética- ha ocultado que hay graves riesgos para el futuro de Cuba. Como en el capitalismo impera la "libre competencia", el trabajo y la solidaridad son tomados como síntoma de un mal que puede ser incluso incurable, si no es tratado a tiempo, y que padece lo que en México se llama la gente "noble, muy noble", la clase de idiotas que no han salido de algún idealismo contraído como otros contraen gonorrea o sífilis, por cuestión de "relaciones indebidas"..